ASOCIACIÓN TXINPARTA-FUERTE SAN CRISTÓBAL RED DE MEMORIA COLECTIVA

Somos un colectivo de personas implicadas en recuperar la memoria de las personas represaliadas en el Fuerte San Cristóbal: recuperar sus nombres, su historia colectiva y sus avatares individuales, sus muertes, sus enterramientos, su dispersión… y compartirlo con sus familias y con toda la sociedad. Este es el objetivo de la Asociación y este es el objetivo de este blog en el que esperamos tus visitas y tus aportaciones. Un saludo.

TXINPARTA-FUERTE SAN CRISTÓBAL ELKARTEA, MEMORIA KOLEKTIBOAREN SAREA

Gure taldearen helburua San Cristóbal Gotorlekuan errepresaliatuak izan zirenen memoria berreskuratzea da: beraien izenak, beraien historia kolektiboa zein bakoitzaren gorabeherak, beraien heriotzak eta lurperatzeak, dispertsioa… berreskuratu eta senitartekoekin zein gizartearekin partekatzea. Hauxe da elkarte honen helmuga eta baita blog honetakoa. Bertan eginiko bisitak eta ekarpenak eskertzen dizkizuegu.

jueves, 1 de octubre de 2026

CARTAS LEÍDAS EN EL HOMENAJE DE SAN CRISTÓBAL 2026

 Son dos cartas de familiares de enterrados en el Cementerio de las Botellas

Felipe Anguita Anguita, un tosiriano en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona).

Enterramiento 103 en “El Cementerio de las botellas”.

Buenas tardes. Mi nombre es Juan Ortega ANGUITA de Torredonjimeno (Jaén). Antes de nada, quiero agradecer a la Asociación Memoria Histórica del Fuerte de San Cristóbal (Pamplona) - Txinparta-Fuerte San Cristóbal con el que nuestra familia, nos pusimos en contacto para saber de mi tío FELIPE ANGUITA ANGUITA, hermano de mi madre, Isabel.

Mi tío, era –según me contaba mi madre- un buen hombre, nacido en 1912 que trabajaba en el campo, olivos y viñas, de un pueblo de Jaén llamado Torredonjimeno. Además de esos trabajos, fue Inspector de La Policía Local, del que todo el mundo hablaba bien de él.

Mi tío se casó muy joven y la vida, no le pudo empezar más dura. Tres meses después del nacimiento de su hija, llamada Aurora, una niña preciosa (para mí era mi segunda madre), falleció su esposa. En ese estado, viudo, se fue a vivir con mi abuela y mi madre (última hija de 13 hijos que tuvieron mis abuelos), la cual tendría unos 14 años y fue la que se hizo cargo de cuidar a la bebé.

                        Con tanto dolor y con su vida deshecha, estudió y ejerció como Inspector de la Policía Local, de nuestro pueblo, desde el golpe de Estado de Franco, hasta 1939 que fue  cuando lo “cogieron” diciendonos: “nos lo llevamos para que nos cuente cómo funcionaba la policía local y para firmar los últimos documentos de su puesto”. Según me decía mi madre (ella que lo quería muchísimo),  sus hermanos y padres empezaron a llorar y a pedirles que no le hicieran nada porque además de viudo tenía una niña muy chiquita y él no ha hecho daño a nadie.

Pasaba el tiempo y mi abuela bajaba todos los días al Ayuntamiento para pedir y saber dónde estaba su hijo. No sólo que no le decían nada, sino que la echaban de  mala manera. Después, setenta y cinco años, nos hemos enterados que les estaban juzgando un Consejo de guerra en Jaén, cuyo delito era: Adhesión a la rebelión. 

                        Mientras pasaba el tiempo, y sin noticia de ningún tipo, la hija de Felipe  se iba haciendo grande. Las palabras que os voy a decir, a continuación, no tienen por dónde cogerlas…, hasta el punto de que mis gafas se están “llenando de gotas”. Mi madre me contaba muchas cosas de sus hermanos y de la familia. Un día me contó lo siguiente: “yo era la que levantaba y vestía a Aurora y era muy juguetona. Un día, cuando fui a cogerla y ponerla de pie, se caía. Yo, regañándola le decía, deja de portarte mal que si no, no vamos a ver a tu otra abuela”. No era que Aurora no se quería levantar, era que no podía porque había contraído la polio (La poliomielitis).

                       Afortunadamente, Aurora era una chica muy lista y además de coser, tenía una academia de sastre para enseñar a jóvenes. Ella no podía bajar de la silla con ruedas hasta que un día pensó en operarse para poder moverse por sí misma. Al final y después de 18 operaciones, ella andaba con muletas y se fue a vivir a Madrid donde se casó y tuvo un hijo. A todo esto, mi abuela seguía bajando al Ayuntamiento y siempre recibía lo mismo: “no sabemos nada de Felipe”. Mintiendo como salvajes y fascistas sin sensibilidad de ningún tipo.

Mientras toda la familia estábamos detrás de saber y dónde estaría el cuerpo de Felipe*. Pues resultó que el Estado franquista lo tenían en la prisión de Jaén desde el día 27 de abril hasta el 9 de octubre de 1939 para juzgarlo con un Consejo de guerra de Jaén el día 26 de enero de 1940 por Adhesión a la Rebelión, con Reclusión perpetua. De Jaén lo traspasaron a La Coruña el día 7 de junio de 1940… Y la familia sin saber dónde estaba y si estaba vivo o muerto. De La Coruña lo pasaron a Porta Coeli (Valencia) en el día 10 de enero de 1941… Y la familia sin saber dónde estaba y si estaba vivo o muerto. Y de Porta Coeli  lo pasaron a Pamplona en el día 20 de octubre de 1942. Desde aquí, Felipe, ya se fue a su muerte el día 27 de octubre de 1944, con 32 años sin poder despedirse de sus padres, hermanos y hermanas y, lo más duro, a su hija.

Quiero reconocer y darles las gracias por el trabajo y por conseguir todo lo que habéis conseguido con un nombre que no olvidaré nunca (TXINPARTA FUERTE SAN CRISTÓBAL R.M.C.) porque, esta asociación ha sido un modelo y un timón para las familias que hemos sufrido, viviendo con esa espina tan dura, pensando en los malos  y duros momentos de nuestros seres queridos… Y por eso, tres generaciones, hemos tenido el honor y el gusto de conocer a todos vosotros porque habéis llevado a nuestros corazones algo que no estaba fácil y luchando mucho por la Democracia y la Memoria Democrática.

Para acabar, no puedo decir lo más importante. Conocí a Víctor Oroz a través de mi amigo Ramón Morilla. Sin por vosotros dos, mi tío Felipe Anguita Anguita no estaría descansando en el mismo nicho que su hija en un cementerio de Madrid.

Eskerrik asko, Eskerrik asko y Eskerrik asko


CARTA DE FAMILIAR DE MIGUEL DE LOS RÍOS MUÑOZ, preso N.º 5612

Soy nieta de Miguel de los Ríos y, lógicamente, no lo conocí. Todo lo que aquí explico lo he sabido por las "cositas" que me contaba mi madre y por la inmensa información que me ha facilitado la Asociación Txinparta-Fuerte San Cristóbal.

Me pedís que hable del abuelo y también que explique por qué hemos decidido mantenerlo en el Cementerio de las Botellas. Cómo negarme a ello…

El abuelo Miguel fue un hombre normal. Progresista. Leía mucho. Le gustaba estar con sus amigos y también disfrutar de la familia y de la vida en general… Según cuentan, cantaba y tocaba el órgano en la iglesia del pueblo, a pesar de no ser creyente…

Su único delito fue ser Carabinero y fiel a la República. Fue detenido, juzgado y condenado a muerte por "adhesión a la rebelión" (yo me pregunto a cuál). Condena que posteriormente fue conmutada por cadena perpetua.

Estuvo en la Cárcel de Ondarreta durante 6 años, donde pasó muchas penurias y hambre. Tras enfermar gravemente de tuberculosis fue trasladado al "Sanatorio Penitenciario del Fuerte San Cristóbal".

Tras varias solicitudes de indulto por enfermedad y vejez, se lo concedieron. Mi madre tenía guardada su última carta donde se lo comunicaba (28-01-1944). Se le esperaba de vuelta a casa, era algo inminente. Solo quedaba pendiente el documento oficial firmado… que se estaba retrasando...

Como pasaba el tiempo y su padre no llegaba, mi madre se presentó en el Fuerte para pedir noticias. "Este señor ha muerto, aquí tiene sus pertenencias..." Nada más... El silencio... Y la vida siguió adelante…

 En 2016 me animé a escribir a vuestra Asociación. Os dije que mi abuelo había muerto en San Cristóbal pero no sabía nada más. Solo eso. Como respuesta, Koldo me confirmó que falleció el 11-02-1944 (a 2 semanas de la carta) y que estaba en la fila 4ª, nº 76 del Cementerio de las Botellas. Y a partir de ahí, me facilitasteis cientos de documentos que recogían toda una vida, toda una historia…

El recibir toda esta información me generó una oleada de sensaciones que no sé explicar bien. Esos recuerdos guardados (que nunca olvidados) volvieron a resurgir…

Lo más importante: El abuelo recuperó su identidad, su dignidad y sus derechos... Su reconocimiento. No sé... Me dio consuelo…

Respecto al Cementerio, dado que ninguno de sus hijos está ya entre nosotros, sus nietos aceptamos gustosamente la responsabilidad de recordarlo y reivindicarlo…

Por ello, con el abuelo ahora "visibilizado" y sabiendo dónde descansan sus restos, sus nietas y nietos:

 Decidimos no moverlo, que descanse en paz después de tanto sufrimiento…

 Decidimos que sirva de reconocimiento de este triste lugar...

 Decidimos que sirva para luchar por esa Memoria Histórica tan necesitada…

 Decidimos que sirva para reivindicar su dignidad y sus derechos; los del abuelo y los de todos los que aquí padecieron…

Esa Memoria Histórica que tanto está costando... 

Al menos él no está en un lugar anónimo... ni en una cuneta... ni una zanja... Qué indignación cuando oigo que "para evitar sufrimiento no hay que abrir las heridas..." Pero qué dicen!!! Que sepan que no abrimos heridas, porque las heridas todavía no están cerradas...

Finalmente aprovecho para dar las gracias al colectivo de personas que integran la Asociación Txinparta-Fuerte San Cristóbal. Gracias por vuestro cariño, esfuerzo, trabajo e implicación. Y, por mi parte, un fuerte abrazo para Lupe y Koldo. Gracias amigos.

Mila esker Txinparta-Fuerte San Cristobal talde guztuiei!!!. Mila esker lagunak eta eskerrik asko!!!

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario