ASOCIACIÓN TXINPARTA-FUERTE SAN CRISTÓBAL RED DE MEMORIA COLECTIVA

Somos un colectivo de personas implicadas en recuperar la memoria de las personas represaliadas en el Fuerte San Cristóbal: recuperar sus nombres, su historia colectiva y sus avatares individuales, sus muertes, sus enterramientos, su dispersión… y compartirlo con sus familias y con toda la sociedad. Este es el objetivo de la Asociación y este es el objetivo de este blog en el que esperamos tus visitas y tus aportaciones. Un saludo.

TXINPARTA-FUERTE SAN CRISTÓBAL ELKARTEA, MEMORIA KOLEKTIBOAREN SAREA

Gure taldearen helburua San Cristóbal Gotorlekuan errepresaliatuak izan zirenen memoria berreskuratzea da: beraien izenak, beraien historia kolektiboa zein bakoitzaren gorabeherak, beraien heriotzak eta lurperatzeak, dispertsioa… berreskuratu eta senitartekoekin zein gizartearekin partekatzea. Hauxe da elkarte honen helmuga eta baita blog honetakoa. Bertan eginiko bisitak eta ekarpenak eskertzen dizkizuegu.

martes, 6 de agosto de 2019

HOMENAJE A LOS ENTERRADOS EN EL CEMENTERIO DE BERRIOZAR PROCEDENTES DEL FUERTE SAN CRISTOBAL 1934-1945

Joaquín Urtasun, vecino de Berriozar e implicado familiarmente con presos del Fuerte, aportó este valioso testimonio en la inauguración de las placas colocadas en el cementerio en junio de 2009. Os invitamos a leerlo con calma. Gracias, Joaquín.

 20 de junio de 2009 Berriozar
Quiero empezar por agradecer a Txinparta, así como a las demás asociaciones que llevan años trabajando desinteresadamente en la recuperación de la Memoria Histórica y que pese a las numerosas zancadillas y trabas de todo tipo que se encuentran en su impagable labor, siguen luchando para que todos los que murieron de una manera trágica por defender sus ideales sean dignificados a su condición de personas solidarias y de bien, gracias a estas personas hoy podemos celebrar este Homenaje.

         Este cementerio es parte importante en la recuperación de dicha Memoria, pues no en vano aquí están enterrados los primeros muertos en el Fuerte, siendo el primero el cántabro Manuel Cerro de 24 años y de la CNT enterrado el 7 de setiembre de 1934. Tanto el fallecimiento de este preso como el del asturiano Luís León de 23 años y enterrado el 10 de Octubre de 1935 es aún recordado por los habitantes más antiguos de Berriozar por los homenajes que se hicieron en este mismo cementerio con lecturas, flores, mítines  y el canto de la Internacional por los asistentes al acto, alguno de los cuales reposan en este camposanto, señalar que encima de su tumba se colocó un libro que las generaciones actuales aún recordamos. Estas primeras muertes en el Fuerte dieron lugar a un paro general en Pamplona y protestas en el resto del Estado y un motín dentro del propio fuerte solicitando su demolición.
           El triunfo del Frente Popular en Febrero de 1936 dio lugar a la proclamación de una Amnistía y los 400 presos que aun  quedaban en San Cristóbal fueron recibidos a las puertas, acompañados a Iruña, donde en el Frontón Euskal Jai se denunciaron las condiciones de dicho penal y fueron homenajeados.
             Pero el Fuerte siguió en pie y a partir del golpe militar de 1936 se convirtió en lo que todos sabemos.
              El 1 de noviembre de 1936, día de Todos los Santos, por lo visto quisieron añadir nombres al santoral y son enterrados 21 presos fusilados, se cree que por dar un escarmiento al resto pues hay de diversa procedencia; asimismo el 17 de noviembre del mismo año son enterrados otros 4 todos con el mismo parte, traumatismo y muerto al fugarse, cuando los allí presentes dicen que no hubo tal fuga. Realizaron el mismo trayecto que hoy nosotros al subir al cementerio, previamente los tuvieron metidos en cajones en la era que hoy llamamos parque y fueron subidos en un carro con bueyes por vecinos del pueblo, los más viejos del pueblo aún recuerdan la macabra escena y de cómo fueron enterrados los primeros 21 de dos grupos de 14 y 7 con una particularidad que los cajones fueron puestos de pie en vez de tumbados por lo que se cumplió fielmente el principio de “ más vale morir de pie que vivir de rodillas”.
             En los años sucesivos fueron enterrados hasta un total de 47 presos a los que hoy homenajeamos. Cuando ya no cabían más en los cementerios de la antigua Cendea de Ansoain se construyó en 1942 el que hoy se conoce como el cementerio de las botellas.
              Lógicamente así como los enterrados en 1934 y 1935 fueron homenajeados, todos estos fueron enterrados sin ningún honor, al contrario, como proscritos, pero aun tuvieron suerte pues fueron inscritos en el Juzgado de Ansoain y hoy podemos rendirles  el honor que se merecen  pero no podemos olvidar que nuestro querido monte es tumba anónima de muchas personas que dieron el bien supremo de la persona que es la vida, por ser consecuentes con sus ideales. Cada mañana cuando paso por una de estas tumbas sin abrir, según los testimonios de los habitantes de Berriozar y localizada a escasos 200 metros de aquí, no dejo de pensar en ellos y en sus familias e ilusiones frustradas y rotas por la terrible represión que asoló nuestra tierra en el trienio negro de 1936-1939 y eso sin haber frente de guerra.
        Que nunca más y para nadie se vuelvan a repetir estos hechos.

         Por último quiero rendir, si la emoción me lo permite, un profundo homenaje a mi familia, que aunque tuvieron más suerte y ninguno fue asesinado, sí participaron  activamente con gran sufrimiento en lo vivido en estos años.
  
          Mi abuelo fue Miguel Echarte Errea, elegido Alcalde de la primera Junta de Oncena de Berriozar el 23 de Setiembre de 1920, bajo su mandato y gracias a su trabajo e ilusión se hicieron muchas cosas en el pueblo, destacando la construcción de la primera Escuela, inaugurada en 1921, ahora que tan fácil se proponen nombres para futuras calles, ahí tenéis uno. Era cantero y fue unos de los pioneros en la fundación de la UGT de Pamplona y falleció al hundirse la zanja que construía  en la calle Ciudadela de Pamplona. Una semana antes del accidente llevó a mi madre para que viese en qué condiciones trabajaba. Dejó viuda y seis hijos de corta edad.
            Uno de estos hijos fue Rafael Echarte Gracia que con grandes condiciones para el estudio se dio cuenta que su madre no podía costearle una carrera y tiró los libros por el puente abajo y comenzó a trabajar de carpintero; detenido la noche del 18 al 19 de julio de 1936 junto a Jacinto Ochoa y otros compañeros pertenecientes al Partido Socialista Unificado en el Bar Bilbao, permaneció en la prisión del Fuerte San Cristóbal hasta 1940, estando presente en la fuga del 22 de mayo de 1938, sin llegar a fugarse pues consideró, como muchos otros, que dicha fuga estaba condenada al fracaso. Durante todo este tiempo su madre Inés y sus hermanas Encarna, Leonor, Dora y Dioni, principalmente esta última, suben prácticamente todos los días para llevarle la comida, algunas veces con hasta un metro de nieve. Os podéis imaginar la angustia de estas mujeres el domingo de la fuga, ya que por la mañana habían estado en el Fuerte sin sospechar nada y al atardecer se encontraron con la presencia de los matarifes en el pueblo y alguna voz caritativa que gritaba “ Que los maten a todos”.
              Amnistiado, es nuevamente detenido al estar reunido en Villava con otros compañeros y condenado a la pena de muerte, conmutada por 30 años, rebajada posteriormente a 20 años y un día siendo esta rebajada mediante un indulto, permaneciendo en prisiones durante 15 años.
                Fue puesto en libertad en 1956, con 46 años adaptándose a la vida y sabiendo disfrutar de ella hasta su fallecimiento en 1986 cuando se comenzaba a preparar el monolito en recuerdo de la fuga, inaugurado en 1988. Según la opinión de algunos vecinos del pueblo, pues en mi casa delante mía, para no hacerme partícipe se su sufrimiento, prácticamente nunca se habló de estos temas, fue liberado de morir asesinado por la mediación del párroco D. José Mª  Solabre, así como de otro vecino, hermano de mi abuela, cuando le iban a dar pasaporte unos falangistas, dicho sacerdote pese a su leyenda, con mi familia se portó extraordinariamente.
                Como anécdota comentaré que Rafael fue presidente de la Agrupación de Viviendas  San Esteban para los vecinos del pueblo al final de los sesenta y le quisieron proponer para Alcalde, a lo que contestó que cómo iba a ser Alcalde si seguía mandando Franco que lo había condenado a muerte.
                 En 1990, una vez fallecido, siendo presidente Felipe González, se concedieron indemnizaciones para las personas que sufrieron prisión, que según Ley a mi tío le hubiesen correspondido 1.800.000 pesetas, pero como estaba soltero y pese a que mi tía Dioni escribió al propio presidente, no le concedieron, pues solamente era para esposas e hijos, cuando es claro que ellas sufrieron lo indecible durante aquellos años.
                   A mi madre Leonor le raparon el pelo junto a otras compañeras.
                   El otro hijo, Felipe, obligado a ir al Frente, murió una vez finalizada la guerra como consecuencia de las fiebres que contrajo en dicha contienda; el otro día me recordaba un vecino cómo se enfrentó a  Rafael Aizpun, ministro de Justicia, cuando dio un mitin en las escuelas de este pueblo.
                    Otro de los presos de San Cristobal, fue Marcelino Iriarte, casado con mi tía Dora y que una vez liberado del penal y estando en mi casa cortejando a su novia, vino a buscarle la Guardia Civil, escapando por la ventana de atrás y huyendo a Francia, a donde posteriormente se trasladó mi tía Dora para casarse, falleciendo sin regresar a , a la edad de 42 años.
                      Deciros, para finalizar este relato de la pequeña historia de una familia de Berriozar, que tanto mi abuela Inés como mi madre Leonor y mí tía  Dioni tienen sus tumbas detrás de nosotros, por lo que espero se sientan felices por este reconocimiento.


POR TODOS ELLOS QUIERO REALIZAR ESTE BRINDIS


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