ASOCIACIÓN TXINPARTA-FUERTE SAN CRISTÓBAL RED DE MEMORIA COLECTIVA

Somos un colectivo de personas implicadas en recuperar la memoria de las personas represaliadas en el Fuerte San Cristóbal: recuperar sus nombres, su historia colectiva y sus avatares individuales, sus muertes, sus enterramientos, su dispersión… y compartirlo con sus familias y con toda la sociedad. Este es el objetivo de la Asociación y este es el objetivo de este blog en el que esperamos tus visitas y tus aportaciones. Un saludo.

TXINPARTA-FUERTE SAN CRISTÓBAL ELKARTEA, MEMORIA KOLEKTIBOAREN SAREA

Gure taldearen helburua San Cristóbal Gotorlekuan errepresaliatuak izan zirenen memoria berreskuratzea da: beraien izenak, beraien historia kolektiboa zein bakoitzaren gorabeherak, beraien heriotzak eta lurperatzeak, dispertsioa… berreskuratu eta senitartekoekin zein gizartearekin partekatzea. Hauxe da elkarte honen helmuga eta baita blog honetakoa. Bertan eginiko bisitak eta ekarpenak eskertzen dizkizuegu.

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domingo, 29 de mayo de 2016

Vídeo Homenaje en Ezcaba 22 de mayo 2016



Como mucho/as de vosotro/as no pudisteis asistir al homenaje de este año os dejo el vídeo completo del acto. Os recordamos que tenemos un canal de youtube  TXINPARTA FUERTE SAN CRISTÓBAL RED DE MEMORIA COLECTIVA donde podéis encontrar vídeos de otros homenajes, actos o exhumaciones que pueden interesaros.

jueves, 26 de mayo de 2016

HOMENAJE EN EZCABA 22 DE MAYO 2016

LA LLUVIA NO PUDO CON LA MEMORIA DE EZCABA

El día amaneció lluvioso y frío pero fuimos a San Cristóbal y, poco a poco, se fue llenando el espacio con paraguas, chubasqueros, botas de agua...
La memoria a nuestros presos pudo más que la climatología.
Habían venido personas de lugares tan distantes como Francia, Alicante, Cantabria, Cataluña, Segovia, Andalucía…y más cercanas: de Euskadi, pueblos de Navarra, Pamplona y su Cuenca… A todas las recibió el Himno del fuerte.
Nuestros compañeros, Josetxo, Mikel, Pedro y Jesús estuvieron intentando poner un poco de orden en el tráfico, aguantando el chaparrón como pudieron.


Se inició el acto con Martín y su txistu. Irati y Mikel nos invitaron a dejar nuestros mensajes en las botellas. Ekaitz nos cantó sus bertsos.

Víctor dio la bienvenida en nombre de la Asociación y nos contó lo realizado en Ezcaba y los proyectos de futuro. Koldo, recordó  a  Ernesto Carratalá y a los presos que nos han acompañado otros años; Patricia nos emocionó recordando a nuestro compañero Jesús Mari fallecido tres semanas antes.
Luego hablaron familiares de presos: Susana Vidal nos habló de su abuelo Vitorino Corino. Ander Carbonero nos contó la triste historia de su familiar Calixto Carbonero y Carmen Sánchez Palomo leyó un documento de su padre Teodoro Sánchez… Y la lluvia no dejaba de caer pero no pudo con la MEMORIA.

Maite Mené nos deleitó con sus canciones, acompañada por Lucía Sócam al cantar el “Txoria Txori” en honor de Jesús Mari.





Aquí os dejamos el enlace con las fotos del acto.También adjuntamos el enlace de las fotos de la exposición que del 16 al 28 de mayo estamos mostrando en Ansoáin y de la conferencia de Laura Delgado que tuvo lugar el sábado en la sala de dicha exposición.


EXPOSICIÓN Y CONFERENCIA EN ANSOAIN






domingo, 15 de mayo de 2016

HOMENAJE 22 DE MAYO FUERTE SAN CRISTÓBAL.




Este año celebraremos nuestro homenaje anual el domingo, 22 de mayo, a las 12h, coincidiendo con el 78 aniversario de uno de los hechos más relevantes ocurridos en el Fuerte de San Cristóbal.

Queremos seguir impulsando la idea de llevar una botella con un mensaje en su interior y depositarla en el centro del homenaje.
Al finalizar el acto deberemos llevarnos otra botella que no sea la nuestra. Para nuestra asociación es muy simbólico ya que los últimos presos fallecidos en el Fuerte de San Cristóbal fueron enterrados junto a una botella y su documentación en el interior.

jueves, 14 de abril de 2016

PLAZA DE LA LIBERTAD




Por fin, después de mucho tiempo con esta lucha para que se cumpla la ley de Memoria Histórica de Navarra al cambio de nombres de las calles de Pamplona esta mañana se ha eliminado la placa de la Plaza Conde de Rodezno por Plaza de La Libertad. Entre los grupos que firmamos en su día por este cambio de nombre nos adherimos Txinparta-Fuerte San Cristóbal R.M.C. y hoy, por fin, hemos visto el resultado.

Fotos del acto:Pinchar aqui


La Plaza de la Libertad estrena placa con su nuevo nombre para "reivindicar la memoria histórica"


Asirón destaca que es un día "importante" para la ciudad en el que "se salda una deuda con la ciudadanía"
PAMPLONA. El Ayuntamiento de Pamplona ha cambiado este jueves la placa de la plaza Conde de Rodezno por la de la nueva denominación plaza de la Libertad con lo que se "salda una deuda pendiente con la ciudadanía y una de las reivindicaciones clave en el ámbito de la memoria histórica", en palabras del alcalde, Joseba Asirón.
El acto de colocación de la nueva placa ha contado con la presencia de representantes de todos los grupos municipales del Consistorio, así como miembros de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra, del Autobús de la Memoria y de la Coordinadora Amapola del Camino, de la asociación Memoriaren Bideak, de Sanfermines 78 Gogoan y de la Asociación Txinparta.
Entre aplausos y gritos a favor de la República, un operario del Ayuntamiento ha procedido a la retirada de la placa con el nombre Conde de Rodezno por la nueva denominación plaza de la Libertad, tras lo cual ha tomado la palabra el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron.
El primer edil pamplonés ha destacado que este jueves es un día "importante" para la capital navarra, en el que "se salda una deuda pendiente con la ciudadanía" al proceder "por fin" a la inauguración de la plaza de la Libertad. "Es un privilegio como alcalde presenciar el acto de retirada del Conde de Rodezno de esta plaza, una de las reivindicaciones clave en el ámbito de la memoria histórica desde hace ya muchos años", ha resaltado.
En este sentido, Asirón ha recordado que "el nombre que ha ostentado esta plaza desde el año 1952 pertenece a Tomás Domínguez Arévalo, ministro de Justicia en el primero de los gobiernos de Franco, y por tanto, el más sangriento de todos seguramente y responsable directo de la muerte de miles de personas inocentes de las cuales muchas todavía hoy pueblan las fosas y cunetas de nuestra tierra".
Ha remarcado que "hace ya algunos años se intentó retirar este nombre que ultrajaba a las víctimas de la represión franquista", pero que "el gobierno municipal de aquel entonces no quiso llevar a cabo la reparación de esta ofensa".
Por eso, ha agregado, "hoy podemos decir que se abre una nueva etapa en nuestra ciudad, una etapa en la cual las instituciones y en particular el Ayuntamiento que presido toman la firme convicción de hacer cumplir la ley de memoria histórica y de asumir, además, su responsabilidad y su liderazgo en este proceso".
Asirón también ha aprovechado su intervención para agradecer la labor de las asociaciones de memoria histórica presentes en el acto que "durante mucho tiempo han llevado la voz cantante en la reivindicación de la memoria de nuestros padres, madres, abuelos y familiares".
"Gracias a ellas se ha combatido el silencio forzado que se ha querido imponer sobre aquella época. Muy lejos de asumir responsabilidades por los crímenes entonces cometidos durante años se ha glorificado el nombre de aquellos cuyas manos estaban bañadas en sangre para coronar plazas y calles", ha remarcado.
Por todo esto, Asirón ha incidido en la idea de que este jueves "damos un paso importante en la reparación de todas aquellas injusticias", aunque "somos conscientes de que queda mucho por hacer, mucho camino por recorrer hasta recuperar una memoria que haga honor a la verdad y a la justicia".
ES UN DÍA DE "ALEGRÍA"
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA 36), Olga Alcega, ha destacado a los periodistas que el cambio de nombre de la plaza Conde de Rodezno por plaza de la Libertad supone "una alegría inmensa", ya que "esta asociación fue la que propuso mediante una moción que llevamos a todos los grupos municipales para llevarla a pleno" el sustituir la denominación de la plaza.
"El haberlo conseguido es impresionante, es dar un paso importante en esta plaza emblemática para muchos y odiosa para otros por su nombre", ha ensalzado Alcega, para subrayar que este es "el primer paso" y que "ahora hay que seguir con el monumento y con quien está enterrado ahí".
En su opinión, "lo primero que hay que eliminar es todos los símbolos franquistas y sacar a los muertos que hay dentro que tienen todo derecho de descansar donde sus familias decidan" y, tras ello, someter a debate el futuro del edificio.
UPN CRITICA EL "PROTAGONISMO" DE ASIRÓN
Por otro lado, tras el acto, el portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona, Enrique Maya, ha afirmado, a preguntas de los medios de comunicación, que a su partido no le ha gustado "demasiado" esta "especie de número que ha montado el alcalde" cuando "este nombre se puso en contra de lo que él quería".
"A pesar de todo, ha querido protagonizar de alguna manera el acto cuando el protagonista no es él, ni nosotros, ni ningún político, sino que los protagonistas son las personas que han trabajado por ese cambio de nombre", ha subrayado.
Preguntado por los gritos a favor de la república escuchados en el acto, Maya ha afirmado que "no tiene sentido mezclar una cosa con otra porque son cosas distintas", si bien ha señalado que entiende que "haya personas que por emotividad y por lo que han pasado hayan aprovechado el momento para esos gritos". "No le doy mayor trascendencia", ha concluido.


sábado, 26 de marzo de 2016

ANDALUCES FUGADOS EL 22 DE MAYO DE 1938

Esta vez vamos a pasaros un audio de Canal Sur Radio del programa de LA MEMORIA emitido el 29 de mayo de 2015. En el programa intervinieron Fermín Ezkieta, autor del libro LOS FUGADOS DE EZCABA y Elia Valladares, sobrina de Antonio Valladares, fugado y asesinado durante la fuga. El cuerpo de Antonio Valladares no se ha recuperando aun.

Pinchar sobre este enlace.
Audio del programa de CANAL SUR "LA MEMORIA"
(Comienza la entrevista a partir del minuto 3,20)

21 andaluces participaron en la gran fuga de 800 presos políticos del fuerte navarro de San Cristóbal en el monte Ezkaba en 1938

  • Mas de doscientos fugados murieron cazados por los requetés y el ejército franquista cerca de los Pirineos

  • Coloquio con el historiador Fermín Ezkieta y con Elia Valladares, sobrina de uno de los organizadores de la huida

El programa La Memoria de Radio Andalucía Información, dirigido y
Fuerte de Ezkaba.
Fuerte San Cristóbal del monte Ezkaba.
presentado por Rafael Guerrero, centra esta semana su emisión en un episodio bastante desconocido de la Guerra Civil, la gran fuga que protagonizaron casi 800 presos políticos del fuerte navarro de San Cristóbal en el monte de Ezkaba, cerca de los Pirineos. El pasado 22 de mayo se cumplieron 77 años de esta huida masiva que ocupó las portadas de la prensa republicana e internacional y que avergonzó al franquismo.
Aquel penal estaba saturado de presos políticos con 2.487 internos y las condiciones de vida eran tan extremas por falta de comida y de higiene que se organizó en la primavera de 1938 una gran fuga en la que participó la tercera parte de la población reclusa, incluyendo a 21 andaluces.
En el programa se revelan por vez primera sus nombres, su
Fermín Ezkieta dentro del fuerte.
Fermín Ezkieta dentro del fuerte.
procedencia y su suerte final. El ejército franquista y los requetés no tardaron en desplegarse por los alrededores y en detener a la mayoría de los fugados en una operación que se convirtió en una auténtica cacería en la que fueron abatidos más de 200 huidos. Tan sólo tres presos lograron cruzar la frontera francesa y ponerse a salvo.
Intervienen en el programa el historiador navarro Fermín Ezkieta, autor del libro ‘Los fugados del Fuerte de Ezkaba, 1938’ (Pamiela, 2013) y Elia Valladares, productora de Canal Sur Televisión y sobrina de uno de los organizadores de la mayor fuga perpetrada en una cárcel europea.
Cubierta del libro.
Cubierta del libro.
‘La Memoria’ concluye con el repaso a la actualidad semanal sobre la memoria histórica del Noticiero.
Emisión.- Jueves, 28 de mayo de 2015, a las 19 horas en Radio Andalucía Información. Redifusión, domingo siguiente a las 9 de la mañana.
Descarga en internet.- Los últimos programas, a través de www.rtva.es por “radio a la carta” y el histórico de todos los programas emitidos, a través del blog del programa “La Memoria”: http://blogs.canalsur.es/lamemoria/
Suscripción por internet.- Se aconseja la suscripción por el sistema podcasting, siguiendo las instrucciones en www.rtva.es a través de “radio a la carta”. También, seguimiento en la red social Twitter como @lamemoriaradio
RELACIÓN DE ANDALUCES FUGADOS DEL FUERTE DE SAN CRISTÓBAL EN 1938 (del historiador Fermín Exkieta)
Apellidos Nombre Natural de Fecha de la baja Observaciones 
Paterno Materno Pueblo Provincia Ed. Día Mes Año Fecha y lugar captura / muerte.
– Abril Redondo Miguel Pozo Blanco Córdoba 20 13 Mayo 1940 Fugado Capturado el 23 en Burutain (Anue) por requetés
– Aguilera Juárez Rosendo Porcuna Jaén 21 21 Febrero 1941 Fugado Capturado el 1 de junio por requetés
– Álvarez Moya Valeriano Alcalá la Real Jaén 27 22 Mayo 1938 Muerto en la fuga
– Bocanegra Borrego Manuel Grazalema Cádiz 21 22 Mayo 1938 Muerto en la fuga
– Borrego Rodríguez Juán Prado del Rey Cádiz 20 26 Octubre 1942 Fugado Capturado el 23 por requetés. Trató de cruzar el río Ulzama
– Bueno Rodríguez Alfonso Jaén Jaén 23 22 Mayo 1938 Muerto en la fuga
– Cabello Carmona Juán Almonte Huelva 42 26 Junio 1941 Fugado Capturado el 23 por requetés. Se declara falangista.
– Cortejosa Marín Manuel San Fernando Cádiz 22 29 Septiembre 1942 Fugado Capturado el 23 por requetés
– Cruz Jiménez Antonio Jaen Jaén 23 22 Mayo 1938 Muerto en la fuga Libro Dependencias dice que quedó en libertad
– Delgado Cervantes Salvador Sanlúcar de Barrameda Cádiz 19 26 Octubre 1942 Fugado Capturado el 23 por requetés
– Expósito Sánchez Juán La Línea Cádiz 20 14 Diciembre 1938 Fugado, murió en el Fuerte.Rg Capturado el 23 por requetés, con Balbino Martín
– Fernández Abreu Fernando Rosal de la Frontera Huelva 21 22 Mayo 1938 Muerto en la fuga
Fernández Cabal Ricardo Málaga Málaga 28 28 Mayo 1938 Fugado y fusilado el 8-08-38 Capturado el 24 por requetés en Juslapeña. Ejecutado en Ciudadela
– Guardia García Adolfo Guajar Fondon Granada 34 22 Mayo 1938 Muerto en la fuga
– Haro Gómez Antonio Ecija Sevilla 29 26 Octubre 1942 Fugado Capturado el 23 por requetés
– Millán Cervantes Manuel Sanlúcar de Barrameda Cádiz 18 22 Mayo 1938 Muerto en la fuga
– Morata Gómez Gregorio Galera Granada 17 20 Febrero 1940 Fugado Capturado el 24 con ocho más, piensa que cerca de la frontera
– Navarro Martínez Andrés Vera Almería 29 26 Octubre 1942 Fugado Capturado el 23 por requetés
– Sánchez García Pedro Vélez Rubio Almería 27 6 Diciembre 1938 Fugado Capturado el 24 por requetés
– Vila Francisco José Cádiz Cádiz 23 26 Agosto 1940 Fugado Capturado el 23 por requetés
– Villafruela Espinosa Manuel Santa Olalla Huelva 21 26 Agosto 1940 Fugado Capturado el 25 por militares
http://blogs.canalsur.es/lamemoria/2015/05/27/22-andaluces-participaron-en-la-gran-fuga-de-800-presos-politicos-del-fuerte-navarro-de-san-cristobal-en-el-monte-ezkaba-en-1938/

martes, 8 de marzo de 2016

LA VISITA


                               Poema escrito y leído por Koldo Pla.


La historia que hay detrás de esta obra corresponde a una mujer llamada Fe Sánchez Tosal, natural de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca, Castilla y León). Fe Sánchez tenía presos en el Fuerte de San Cristóbal (penal franquista situado en Pamplona) a cinco familiares, su marido Salvador Ruipérez Cristóbal (preso nº 1816), un hermano, dos sobrinos y un cuñado.
Fe Sánchez había acudido en varias ocasiones al fuerte para ver a sus familiares, y como ella misma relata en la entrevista realizada a Iñaki Alforja: "Entre medias de dos visitas se me murió mi niña. Hablé con mi marido de la niña... ¡Qué desgraciados los dos, llorando, separados por las rejas!”*. No hay nada peor para unos padres que perder un hijo o una hija, y más en situaciones como éstas, en la que marido y mujer se quieren, necesitan tenerse el uno al otro tras la muerte de la hija y no pueden. Los dos lloran y no se pueden consolar el uno al otro, no pueden abrazarse, ni siquiera rozar sus manos, ya que los locutorios del penal del fuerte estaban separados por un pasillo, la mujer apenas le podía ver, porque los presos se situaban de espaldas a la luz.
Con esta obra la artista quiere representar ese momento en el que la pareja quiere y desea consolarse, abrazarse el uno al otro y no pueden. En este caso las esculturas corresponden a Fe Sánchez Tosal y a su marido Salvador Ruipérez Cristóbal, en la representación se encuentran uno frente al otro, con un metacrilato que los separa. El metacrilato hace referencia a la imposibilidad de tocarse, es un material transparente, parece que no hay nada que evite un abrazo entre marido y mujer, pero cuando estiran las manos para poder tocarse, es imposible, algo les separa.

(Pieza de la exposición Caronte, el precio entre la vida y la muerte, autora:Laura Delgado) 
http://lauradelgadoguillen.com/Ella-nos-abrazara-a-los-dos


Ruipérez Cristóbal Salvador, natural de Peñaranda de Bracamonte, Salamanca,casado, 37 años.
nº de preso 1816. Alcalde de Peñaranda de Bracamonte, juzgado en Salamanca el 13-2-1937, acusado de inducción a la rebelión y condenado a 12 años de prisión mayor. Ingresó en el Fuerte el 26-8-1937, salió en libertad condicional el 7-11-1940





domingo, 28 de febrero de 2016

ABEL SALVADOR FERNÁNDEZ

Preso del Fuerte de San Cristóbal nº 360.
Abel Salvador Fernández. Natural de Sahelices de Sabero, León, minero. Ingresó en el Fuerte el 3 de enero de 1937 y fue trasladado a la Prisión Central de Astorga, León el 11 de noviembre de 1942. 
Fue uno de los que se fugaron el 22 de mayo de 1938, capturado el Eugi y devuelto al Fuerte el 4 de junio.











70 años de la fuga del fuerte de San Cristóbal
Más de 500 personas homenajearon ayer en el monte Ezkaba a los presos y fusilados
GOIZEDER LAMARIANO . PAMPLONA Lunes, 26 de mayo de 2008

Más de 500 personas homenajearon ayer a los 795 presos republicanos que el 22 de mayo de 1938 se fugaron del fuerte de San Cristóbal, que albergaba a casi 2.500. De ellos, 585 fueron capturados; 207 fusilados en el monte, y tan sólo 3 consiguieron llegar a Francia.

Este homenaje en el 70 aniversario fue organizado por la asociación Txinparta. Aunque se creó en 1999, se celebra desde 1988. "Nos hemos juntado a las puertas del fuerte de San Cristóbal, un lugar lleno de simbolismo, familiares de presos de distintos lugares de España. Queremos vernos, celebrar pero, sobre todo, recordar, denunciar y reivindicar", destacó Koldo Pla Larramendi, de Txinparta.
El pasado verano, esta asociación colaboró en la exhumación de 6 presos enterrados en el cementerio de San Cristóbal. "Dentro de dos semanas empezaremos 26 exhumaciones. Hemos pedido una subvención. En este cementerio hay 131 presos. También queremos colocar placas con los nombres de los 203 fallecidos que fueron enterrados en los pueblos de alrededor, localizar las fosas comunes de los 207 fusilados en la fuga y recopilar los graffitis que dejaron los presos en el fuerte".
Antón Mascato, presidente de la Asociación por la Memoria de Galicia, explicó: "Desde que 2006 fue declarado en Galicia Año de la Memoria Histórica, el Barco y el Autobús de la Memoria han recorrido muchos pueblos. Ahora estamos promoviendo que la isla de San Simón, que durante la Guerra Civil fue un campo de concentración, se convierta en la isla de la memoria, algo que también debería hacerse en San Cristóbal".
El homenaje se completó con la música de tres txistularis del grupo de Barañáin, que interpretaron el Agur Jauna, el aurresku bailado por Ana Carmen Pla y Mikel Larumbe, y las palabras de cuatro familiares de presos. Uno de ellos era Rogelio Diz Fuentes, hijo de Rogelio Diz, preso y autor del himno que cantaban los presos y que tuvo que exiliarse en Méjico.
El momento más emotivo llegó con la intervención de Ernesto Carratalá García, preso en la cárcel de O Grove, en el fuerte de San Cristóbal y autor del libro Memorias de un piojo republicano. "Este fuerte fue un sepulcro de vivos en el que pasé año y medio con hambre y miseria material y moral. Aquel día memorable, el 22 de mayo de 1938, viví la experiencia más electrizante de mi vida. Fue un acto heroico pero, desgraciadamente, desastroso".
A sus 92 años, Abel Salvador Fernández, natural de León, acudió ayer al homenaje por primera vez. Él es otro de los supervivientes de la fuga. "Aquí estuve preso desde el 1 de enero de 1937 hasta finales de 1942 y luego me llevaron a Orense. El día de la fuga yo tenía 22 años y huí con Valeriano, un vasco, y con Agustín, otro preso que, como estaba enfermo del corazón, tuvimos que dejarlo morir en el monte. Nosotros estuvimos 12 días en el monte y, cuando estábamos a punto de cruzar la frontera a Francia, nos detuvieron. Mientras estábamos allí nos dieron vino y dos chicas pidieron vernos para saber si los rojos realmente teníamos cuernos y rabo. Una que era muy señorita dijo que yo era muy guapo y nos trajeron un paquete de galletas y una botella de coñac. Esa misma tarde nos trajeron a Pamplona en un autobús militar y al día siguiente nos subieron a San Cristóbal. Durante tres meses estuvimos incomunicados y sólo salíamos al patio media hora a las seis de la mañana", recordó emocionado Abel Salvador junto a sus 3 hijos, 6 nietos y 3 bisnietos.
Para terminar la emotiva jornada, 150 asistentes disfrutaron de una comida que se celebró en las escuelas de Ansoáin.

Publicado en el Diario de Navarra el 26 de mayo de 2008.

 Abel Salvador Fernández falleció el 1 de mayo de 2011 en Olleros a la edad de 95 años



miércoles, 24 de febrero de 2016

LAS DOS ÚLTIMAS CARTAS DE UN FUSILADO

Francisco Castro Berisa.
Entre los escapados, Navarra 1936, cita: “…Alguno de éstos decidió comenzar a caminar hacia la frontera francesa. Algunos lo conseguirán, otros serán detenidos…//… y trasladados al Fuerte de San Cristóbal”. Entre estos últimos, el 6 en octubre de 1936 fueron capturados en la fronteriza población de Ustárroz, Francisco Prado Gutiérrez, Emiliano Jiménez Martínez, Gonzalo Luri López y el alcalde Francisco Castro Berisa, que ingresarán en el Fuerte de Ezkaba el día 8 de octubre con distinta suerte. A Emiliano, condenado a muerte, se le conmuta la pena y en 1942 es trasladado a Astorga. F. Prado y G. Luri saldrán en 1940. El alcalde F. Castro, en sumario aparte, es condenado a muerte y fusilado el uno de febrero de 1937. Junto a estos cuatro azagreses detienen a otros dos fugitivos -quizá quienes les ayudaban a pasar-,  Ambrosio Eder y Félix Avizanda, que según el sumario ingresan en el Fuerte, si bien no figuran registrados. (TEXTO RECOGIDO DEL LIBRO DE FERMÍN EZKIETA, LOS FUGADOS DE EZCABA 1938)
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Francisco Castro Berisa fue ejecutado en Pamplona en 1937, en plena Guerra Civil. Antes de ser conducido al paredón se dirigió por escrito a su mujer y a sus cinco hijos. “Sed buenos y honrados, yo no os olvidare ni en la eternidad”, les decía.
La madrugada del 1 de febrero de 1937, “dos horas y cinco minutos” antes de ser fusilado en Pamplona por un pelotón de soldados del ejército de Franco, Francisco Castro Berisa reunió las pocas fuerzas que le quedaban y escribió dos cartas de despedida: una dirigida a su mujer y otra a sus hijos, demasiado pequeños aún. “No puedo más —les decía en aquel improvisado testamento—, no os haréis jamás idea de lo que vuestro padre sufre al escribir estas líneas, pero es lo mejor que puedo hacer en mis últimos instantes”.
A Francisco Castro lo habían detenido porque era socialista, delito más que suficiente para ser condenado a muerte en aquellos meses azarosos de la Guerra Civil. Trabajaba de herrero en la localidad navarra de Azagra, donde además había sido alcalde. Estaba casado con Serafina Compañety era padre de cinco hijos: PilarConchiFranciscoPiedad y Joaquín.
Francisco Castro y su mujer, Serafina Compañet, en una imagen tomada meses antes del fusilamiento. Francisco tenía 37 años cuando fue ejecutado. Era herrero.
Francisco Castro y su mujer, Serafina Compañet, en una imagen tomada meses antes del fusilamiento. Francisco tenía 37 años cuando fue ejecutado. Era herrero.
“Adiós, hijos míos —les escribió aquella madrugada—, tened presente que vuestro padre no muere ni por robar, ni por matar, esto es lo último, lo quieren matar por un ideal, y por el cual muero gustoso. No le traicionéis jamás, pero a pesar de eso no guardéis rencor ni venganza a nadie, mi signo estaba trazado así. Quered mucho a vuestra madre y sed buenos con ella, ya que no le queda otro cariño que el vuestro. Yo no os olvidaré hasta que caiga sin vida en el suelo de la Vuelta del Castillo”.
En octubre de 2003, cuando ya habían pasado más sesenta años desde la ejecución, los cuatro hijos de Francisco Castro que aún vivían se reunieron para ordenar los recuerdos que guardaban de su padre. Todos hablaban de él con cariño y orgullo. “Era de izquierdas, socialista, y luchaba por la igualdad y la democracia”, señalaba Conchi. “Leía mucho, en casa había montones de libros. Se preocupaba por todos, especialmente por los pobres. Había hecho grandes mejoras en el pueblo. El 1 de mayo de 1936 habló en la plaza a toda la gente que se había reunido con motivo del Día del Trabajo”.
Su hermano Francisco le relevaba en las explicaciones: “Mi padre trabajaba en la fragua. Tenía dos empleados. Ellos fueron los dos primeros trabajadores de toda Navarra que tuvieron una jornada de ocho horas”.
Con semejantes credenciales, su futuro se antojaba inquietante tras el rumbo que tomaron los acontecimientos después del 18 de julio de 1936.
“Tened mucha resignación en la vida, hijos míos —continuaba la carta—, como la tiene vuestro padre para escribiros en las últimas horas de su vida. No os avergoncéis ni ocultéis la muerte de vuestro padre a nadie. Un fuerte abrazo hijos míos, no puedo más, no os haréis jamás idea de lo que vuestro padre sufre al escribir estas líneas pero es lo mejor que puedo hacer en mis últimos instantes. Adiós, hijos míos, sed buenos y honrados, yo no os olvidare ni en la eternidad”.
Los cuatro hermanos Castro-Compañet, en una foto tomada en Calahorra en octubre de 2003. De izquierda a derecha, Joaquín, Pilar, Concepción y Francisco. Falta Piedad, que había fallecido seis meses antes. JOSÉ CARLOS CORDOVILLA
En 1936, cuando estalló la contienda, Pilar, la hija mayor de Francisco Castro, tenía once años, suficientes para intuir la gravedad de lo que ocurrió en su casa el día 17 de julio. El país estaba ya asomado al precipicio de la guerra y una pareja de la Guardia Civil se presentó por la tarde en el domicilio de los Castro-Compañet: “Tenemos orden de detenerle, pero no lo vamos a hacer”, explicaron los agentes a Francisco. Y añadieron un consejo breve y contundente: “Huya”. El alcalde de Azagra agradeció la visita, pero no consideró necesario darse a la fuga.
Cambió de idea al día siguiente, cuando empezaron a extenderse las primeras noticias de una rebelión militar en África que amenazaba con contagiarse a la península. Pilar evocaba la despedida paterna con sorprendente nitidez: “Nos reunió en un cuarto a los cinco hijos, a mi madre y a los abuelos, y nos fue dando un beso a cada uno. A mi madre le dijo: ‘Serafina, cuídalos bien a todos, que esto durará poco’. Y se fue”.
De pueblo en pueblo
A la familia no le fue mucho mejor en Azagra una vez que Francisco Castro desapareció del mapa: “Un conocido nos dijo que nos iban a despachar del pueblo y el 24 de julio, víspera de Santiago, nos fuimos a Calahorra, donde teníamos unos familiares”, contaba Pilar.
En la localidad riojana tuvieron una inesperada oportunidad de saludar al prófugo, que se presentó con su aspecto habitual disimulado por una gabardina y un sombrero. “Necesitaba dinero para pasar a Francia y logramos reunirlo entre varios conocidos de Calahorra”, relataban los hijos. “Cuando se lo dimos, se volvió a ir”.
Muchos días, por la noche, dos guardias civiles se llevaban a Serafina Compañet al ayuntamiento de Calahorra y le preguntaban sobre el paradero de su marido. Un día, harta ya de aquellos interrogatorios, trató de zanjar la cuestión: “Tengo cinco hijos pequeños. Si quieren, vienen al Arrabal, que es donde vivimos, y nos matan a todos, pero no les voy a decir nada”.
Los cinco hermanos Castro en una foto tomada al término de la Guerra Civil, hacia 1941. Su madre murió poco después, en 1946, a los 42 años.
No es fácil reconstruir las andanzas de Francisco durante aquellas semanas convulsas. Se sabe que logró llegar al Roncal junto a otros cuatro vecinos de Azagra y que hizo incluso una tentativa de cruzar la frontera por el monte, aunque tuvo que regresar, desorientado por la niebla. Fue precisamente al volver de aquella expedición cuando un grupo de carabineros le detuvo junto a los demás cerca de Uztárroz. Debían de ser los últimos días de agosto o los primeros de septiembre de 1936.
Fue conducido a Pamplona y después a Burgos, donde se le sometió a unconsejo de guerra. El general Franco firmó personalmente las siete penas de muerte que le impusieron. Una de ellas le atribuía la fabricación de pistolas en su fragua de Azagra. Sus compañeros de fuga obtuvieron penas más leves porque él asumió toda la responsabilidad. “Dijo al tribunal que era el alcalde y el que decidía, y que los demás se habían limitado a obedecerle”, precisaban los hijos.
Los detalles anteriores los fue refiriendo el propio Francisco Castro a su mujer durante las visitas que ésta pudo hacerle en la prisión de Pamplona, donde permaneció encerrado desde su detención hasta el día de su muerte.
Los detalles de la ejecución los supieron por una fuente sorpresiva: un joven de Azagra que se encontraba haciendo el servicio militar en Pamplona y que fue obligado a formar parte del pelotón de fusilamiento. El muchacho se puso en contacto con ellos pocos días después de los hechos y, muy compungido, les describió los últimos minutos de Francisco Castro. Al reo —les contó— le taparon los ojos para que no viese a los verdugos, pero él se quitó la venda y dijo que no tenía inconveniente en conocer a los que le iban a disparar. Descubrió entonces a su paisano y dio un par de pasos hacia él. “¿Qué hace?”, le preguntó el oficial que dirigía el piquete. “He visto a uno de mi pueblo y quiero saludarle”, respondió el condenado. El militar se lo permitió y el alcalde de Azagra dio un sentido abrazo al joven recluta. “Tú no te preocupes por mí y dispara como los demás, que es lo que tienes que hacer”, le dijo.
Disparos al aire
A Francisco Castro le habían propuesto la posibilidad de confesarse, pero la rechazó. En cambio, tomó entre las manos un crucifijo que le ofrecieron y se quedó mirándolo unos segundos. “Voy a morir como él, por la humanidad”, comentó.
A continuación, muy tranquilo, dirigió unas palabras a los soldados que formaban el piquete. Les dijo que hicieran bien su trabajo. “Si hay un Ser Supremo, le pediré que os perdone”, se despidió. Todos quedaron muy afectados, también el oficial. “Es una pena que a un hombre así se lo vayan a comer los gusanos”, le oyeron decir sus hombres.
Cuando dio la orden de disparar, las balas rozaron el cuerpo de Francisco Castro sin alcanzarle. Lo tuvo que matar el responsable de la ejecución valiéndose de su pistola. El cadáver fue llevado al cementerio de Pamplona.
La noticia del fusilamiento llegó a Calahorra casi a la vez que las dos cartas que Francisco Castro escribió en su última madrugada. Las misivas las echó al correo el capellán de la cárcel, que había trabado amistad con él y que también puso unas líneas a la viuda: “No ha querido confesarse ni comulgar, pero no se preocupe, que ha muerto con la conciencia muy tranquila”, la consolaba.
Casi podría decirse que Serafina Compañet murió también en aquel momento. Aún vivió físicamente un tiempo más y sacó adelante a sus cinco hijos trabajando en varios sitios a la vez, hasta morir agotada en 1946, cuando Joaquín, el pequeño, justamente había cumplido diez años. “A mi madre le vimos llorar lágrimas de sangre porque de las otras ya no le quedaban”, seguían doliéndose sus hijos a la vuelta de medio siglo.
La familia estuvo viviendo un tiempo en Turruncún, un pueblecito de La Rioja hoy abandonado. No había agua ni luz. Se alumbraban con candiles de aceite y carburo, y sacaban unas pesetas de donde podían, recogiendo olivas, cascando almendrucos, lavando para otras familias. Pasaron mucha hambre. “Suelo decir que si alguien hubiese pasado más hambre que yo no podría contarlo porque estaría muerto”, lo ilustraba Francisco.
Entre tanta penuria, mantuvieron vivos el ejemplo y la memoria de su padre: “Yo siempre he dicho que estoy orgullosa de ser hija de un asesinado”, afirmaba Conchi. Pilar, en calidad de hermana mayor, conservó las dos cartas desde la muerte de su madre. Las llevaba encima, o en el bolso, para tener siempre a mano las líneas de caligrafía menuda y elegante, algunas desvaídas por el tiempo y los trasiegos. Podía recitar de memoria sus siete párrafos, sabía dónde empezaba y dónde terminaba cada línea, dónde se estremecía la redacción, dónde la tinta había quedado diluida por las lágrimas. Pero seguía mirándolas con frecuencia, quizá para darse ánimos o para recordarse su propia historia. “Han sido mi padrenuestro”, aseguraba. Las guardó con celo y discreción durante treinta años, hasta que al final de la década de 1970, “cuando Franco ya se había muerto”, las pasó a máquina e hizo algunas copias para los demás. Los textos, aseguran los cuatro hermanos, son la mejor herencia que les pudo legar su padre: “No nos dejó bienes materiales, pero nos dejó su honradez, su dignidad y su orgullo”.
“No sabes quién soy yo”
La historia del fusilamiento de Francisco Castro tuvo un epílogo insospechado quince años después, cuando los cinco hermanos ya se habían resignado a su ausencia. Pilar sufría algunos problemas severos de columna y como en Calahorra no mejoraba, la familia decidió enviarla a un sanatorio de Pedrosa, en Santander. Era 1952 y ella tenía 27 años.
La joven optó por hacer el viaje en tren y se llevó consigo un libro para amortiguar la duración del trayecto. Cuando el tren se encontraba detenido en la estación de Miranda de Ebro subieron a su vagón dos policías y empezaron a pedir la documentación a los pasajeros. Pilar Castro preparó su DNI y lo colocó en la página del libro donde había interrumpido la lectura. Todo estaba en regla, aunque el recuerdo de su padre y la atormentada historia de la familia le provocaron un escalofrío de inquietud.
Cuando los agentes llegaron a su compartimento, fue a sacar el carnet de donde lo había dejado, pero no estaba. Dedujo que se le habría caído por alguna rendija del asiento y se puso a buscarlo mientras los recelos de los policías y su nerviosismo crecían a la vez. No lo encontraba. Explicó lo que había ocurrido, pero los guardias no le creían. Pilar fue alterándose más y más mientras seguía revolviendo sus cosas. Ni siquiera reparó en la presencia de un jesuita con sotana que había estado rezando el Breviario por el pasillo del vagón y que se detuvo silenciosamente junto al grupo para ver cómo terminaba el episodio.
“¿Cómo te llamas?”, le preguntó uno de los agentes.
“Pilar Castro”, dijo ella.
Quizá para aliviar la tensión, el jesuita terció entonces en el diálogo: “¿No serás de Azagra?”, se interesó.
“Sí”, contestó la joven.
“¿Tenías algo que ver con Francisco Castro?”, quiso saber el religioso.
“Era mi padre”, confesó ella.
El sacerdote se dirigió entonces a los policías: “No se preocupen, que yo respondo de la chica”.
Los agentes se apearon, el tren reanudó la marcha y el jesuita se sentó junto a la desconcertada joven.
“No te puedes ni imaginar quién soy yo”, se presentó.
“Pues no”, respondió Pilar.
“Yo soy uno de los que fusiló a tu padre”. Y antes de que la mujer reaccionara, añadió: “Espera que te lo cuente todo”.
El religioso le relató entonces cómo el estallido de la guerra civil le había sorprendido estudiando Medicina, cómo había sido movilizado y cómo había terminado de soldado en Pamplona, donde el 1 de febrero de 1937 le obligaron a formar parte de un pelotón de fusilamiento en la Ciudadela. Lo que le contó de aquella madrugada coincidía perfectamente con lo que ya sabía: que el reo se quitó la venda que le cubría los ojos, que dirigió unas palabras a sus verdugos y que éstos, muy conmovidos, dispararon al aire cuando el oficial gritó la orden.
El religioso había tomado la mano de Pilar Castro y la retenía entre las suyas mientras le revelaba estos detalles. Le contó después que el final de la guerra le dejó muy confuso y que de aquella crisis surgió la decisión de ingresar en la Compañía de Jesús. “Ahora voy a Bilbao para tomar allí un avión a la India, donde trabajaré como misionero”, terminó su historia.
La hija del Paco Castro le despidió con emoción. Nunca volvió a tener noticias de él ni recordaba su nombre.
La carta que Francisco Castro escribió a su esposa dos horas antes de ser fusilado. JOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Carta a una esposa
El 10 de marzo de 2003, en el homenaje que el Parlamento de Navarra rindió a las casi 3.000 personas asesinadas impunemente en Navarra durante la Guerra Civil, la parlamentaria de Batzarre Milagros Rubio aprovechó su turno para leer desde la tribuna la otra carta, la que Francisco Castro había escrito a su esposa “dos horas y cinco minutos” antes de ser fusilado en la Vuelta del Castillo.
Toda la cámara escuchó con emoción: “Querida esposa: me despido de ti, en esta última hora quizá feliz y al mismo tiempo la más completa de toda mi vida. Ten presente que jamás te he olvidado nunca, siempre he pensado en hacerte feliz a ti y a nuestros hijos dentro de la moralidad y la honradez, los más felices de todos. Para cuando recibas esta, ya habré dejado de existir, pero mi muerte que no sea jamás objeto de odio, rencor ni venganza. Educa a nuestros hijos e inculcarles en el alma, el amor y la benevolencia para con todos y tú al mismo tiempo procura tener ánimo suficiente para soportar este dolor. Le das a tu madre y al abuelo un abrazo, y a nuestros hijos muchos besos y a ti no sé qué más decirte. Recibe todo un amor y cariño de este que no te olvida ni en la Eternidad”